¿Y ahora qué sin mamá?

¡Feliz entrada al mes de julio queridos lectores!  

En esta ocasión quiero hablarles de la pérdida de una madre y de qué hacer ante esto, cómo seguir adelante con el dolor, pues la muerte de una madre es sumamente dolorosa a la vez que de las más significativas. Lo que compartimos con ella es único, nos llevó en su vientre durante 9 meses y ese vínculo es inmenso. 

Además, en nuestro pensamiento mágico creemos que mamá durará para siempre, un para siempre definido como que nos durará al menos 100 años y podrá estar en todos los acontecimientos de nuestra vida, nos dará tiempo de todo con ella e incluso de despedirnos en la forma en la que deseamos, pero no siempre sucede así, por eso el momento siempre es ahora, en el presente. 

La gran pérdida de mamá no es solo su ausencia, es que nos sentimos perdidos sin ella, y justo desde ahí es que nos preguntamos ¿y ahora cómo voy a seguir adelante? ¿cómo sin mamá?

A esto les digo que justo ahora es el momento de la verdad, de poner en práctica todo lo que mamá te enseñó en vida, ahora te toca a ti convertirte en tu propia madre; pero no siendo lo que ella era o haciendo las mismas cosas, sino aplicando todo lo que aprendiste, cuidando de ti mismo/a. Mamá te amaba con todo su corazón, te daba cuidados, mimos, te alimentaba, celebraba tus logros; incluso antes de que pudieras conseguirlos, ella te entregaba un amor incondicional y confiaba ciegamente en ti, todo eso que ella te dio es lo que ahora debes darte a ti. Eres el tesoro más preciado de ella, ahora te toca ser el tuyo propio. 

El ser humano no es quien está destinado a ser hasta que mueren sus padres, pues ellos de una u otra forma siempre sostienen una parte de nosotros, y cuando están ausentes llega la hora de volar solos, de avanzar. Y qué mejor forma de hacerlo que honrando su memoria desde el agradecimiento por haber cuidado de ti todo este tiempo, por darte la vida. 

Mamá ya no está, y créeme,  yo he vivido también ese dolor y sé lo profundo que se siente. Es como si el corazón se rompiera en mil pedazos, y ahora todo está torcido y complicado, pero esto que estás sintiendo es solo por ahora, poco a poco irás acomodando todas las emociones, todo ese dolor y esa falta. 

Pero no permitas que el dolor se coloque por encima del amor, y con esto no quiero decirte que no llores, que no sientas rabia o enfado, ¡Claro que no!, déjate sentir, pues perdiste una de las personas más significativas para ti, pero luego suelta el dolor y quédate con el amor. No se vale pagarle a mamá su muerte con tu infelicidad, pues si estás roto de dolor y llanto porque perdió la vida, ¿qué derecho tienes tú a desperdiciar la tuya en nombre del amor que le tenías? 

La satisfacción del deber cumplido no solo aplica antes de la muerte del ser querido, también después de ella, pues si vives plenamente aprovechando cada cachito de felicidad, el día de tu partida tendrás esa satisfacción de haber seguido adelante eligiendo quedarte con el amor de mamá y no con el dolor que su muerte te causó.  

Siéntete afortunado, porque el vínculo era inmenso y hermoso entre ustedes.  

Jorge Bucay llama al duelo de los padres “El duelo afortunado”, pues él dice que si nosotros nos despedimos de ellos, quiere decir que no les tocará a ellos despedirse de sus hijos.  

Honra a tu madre viviendo la vida, pues su ausencia es solo física, ella siempre vivirá en tus recuerdos y en tú corazón.

Bendiciones para ti. 

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